Obsesión

Quien frecuente Mis adarmes puede sacar la impresión de que tengo obsesión por los "pieses", que los busco como un fan de Arman, como un devoto de "El realismo de la acumulación". Pues, no. Son ellos, los pies y los zapatos, los que me persiguen a mí. Igual me sucede con las mariposas (a las que he llegado a odiar, tanto como l'estate) y los globos. Quede esto bien claro.

http://blog.experience.albertoguardiani.com/alberto-guardiani-in-shoe-obsession-at-the-fashion-institute-of-technology-in-new-york/

Zapatito rojo, de bebé, encontrado en un parque cuando estaba fotografiando un globo de helio.

Mariposa Oro

"Nunca acabo lo que emp". UN GEROPUNK

Croquetas y wasaps. Una novela de Begoña Oro.
El abuelo de Clara (14 años) leyó el "Diario de Ana María", de Michel Quoist, para saber cómo eran las chicas. Lo propio hizo su abuela leyendo el "Diario de Daniel", para saber cómo eran los chicos. Pasaron del rosa al amarillo como pudieron y comieron croquetas con más besamel que otra cosa. Hoy, sus hijos e hijas, escriben un diario que vale igual para chicos que para chicas y comen croquetas con abundante chicha. Lo del wasap es otro cantar.

http://www.youtube.com/watch?v=ImXwRpFXqV8&feature=player_embedded

Ni un día sin globo

Hoy he dado un paseo tranquilo por el Galacho del Burgo de Ebro. Lo único inquietante ha sido ver , en las aguas del río (¿por qué diremos aguas, en plural?) un globo-balón-melón a la deriva. Raro es ver un globo-balón-melón el Día del trabajo pero aun lo es más ver dos.
Tras una mañana silvestre dedico la tarde al refinamiento cultural. Entro en la página del escultor Gavin Turk, ojeo su libro "Monograph" y ¿saben que me encuentro? ¡Otro globo melón! Otro globo melón tipo Charentais, de esos que son tan popuares en Francia.
Ni un día sin globo.

http://my.opera.com/Adarmes/albums/show.dml?id=14121842

http://www.gavinturk.com

Dos de un tilo

Tomo una tila a la sombra de un árbol en el "Entalto". Frente a Quiteria, la tienda de chuches y juguetes que, en palabras de Franco Deterioro, no debería faltar en ninguna ciudad que se precie. Me he llevado un montón de suplementos culturales pendientes de leer. Sopla el viento. He tenido que coger tres ceniceros de las mesas de al lado para utilizarlos como pisapapeles para que no se los lleve el cierzo. Me alegro de encontrar a dos amigos en una misma página. Los intento fotografiar. No se están quietos. Los tengo que pisar para que no me salgan movidos. Aquí están Julio José Ordovás y Francisco Ferrer Lerín. El uno, el primero, escribe sobre 2 libros 2 del segundo: Gingival y Hiela la sangre. Pese al sol, estoy empezando a notar frío. Estoy contento.

http://epaper.lavanguardia.com/epaper/viewer.aspx

http://ferrerlerin.blogspot.com.es

http://www.facebook.com/francisco.lerin?group_id=0