Dictado 004

Este dictado tiene mucho que ver con la lección que hoy hemos explicado: La equis (X) una letra desconocida.
Presten mucha atención. Solo la diré una vez.

"El ser humano se encuentra desde su nacimiento con un cúmulo de sensaciones que apenas puede controlar. Es ya un milagro que el sistema nervioso no se colapse con tanta información procedente de los órganos de los sentidos y demás receptores externos e internos. A veces lo hace, y entonces se produce un fallo en los mecanismos de seguridad que da lugar a lo que llamamos depresión nerviosa, colapso o, incluso, enfermedad mental."

LA CONEXIÓN DIVINA, de Francisco J. Rubia, es un libro que habla de la experiencia mística y la neurobiología. De él es este extracto.

Dictado 003

El ejercicio de hoy pretende poner atención a nuestra nariz, ¡tantas veces olvidada en nuestros escritos! Voy a dictar una frase breve entre dos silencios prolongados. Nos introducimos, de este modo, en la ortografía avanzada.

"_ ...Hacía calor y ella olía mejor que nunca... _"

Es lo que dice el narrador y personaje, Antoine, en la película EL MARIDO DE LA PELUQUERA. El filme es de Patrice Leconte y el guion de Claude Klotz-Patrick Cauvin.

Dictado 002

Cada uno de nosotros tenía su preferida. Bueno, digamos sus preferidas. Las de Roberto eran Elke Sommer, Sofia Loren Y Anita Ekberg (por resumir)]. Yo me batía por Jeanne Moreau, La novia vestía de negro, los días pares y por Marilyn Monroe, Los caballeros las prefieren rubias, los nones. Eduardo, desde que vimos El señor de la guerra no volvió a hablar más que de Rosemary Forsyth. No hay duda de que el cine nos educó sentimentalmente, para bien o para mal. No es lugar este para hablar de los amores de Manolo, pero todo se andará.

"El hielo de las flores está aquí
entre las rayas rotas de una losa
escrita en un idioma de crujidos
y luces divergentes."

No se si apunté que el texto del primer dictado era de VIAJE EN AUTOBÚS de Josep Pla. Este de hoy pertenece al ciclo BRONWYN de Juan Eduardo Cirlot.

Dictado 001

Una misteriosa señorita vestida de negro se sienta junto a mí en el tranvía. El único color que lleva encima es el de los lomos de tres libros que asoman de su bandolera, también negra. Curiosamente, me ocurre lo mismo: llevo tres libros. Tres pequeños libros de bolsillo. Yo, en la mano. ¡Qué casualidad! Empiezo a hacer suposiciones. Simultáneamente me pregunto por qué no soy más directo y le pregunto lo que quiero saber. Lo hago. La señorita está haciendo el Servicio Social. Tiene a su cuidado una pequeña tropa de chavales de Torrero para la que ha elegido tres libros, de su casa, para hacer dictados. Ella desciende en la parada del Puente del Canal. Yo sigo hasta el cementerio. Abro una página al azar e imagino cómo la leería ella (no sé cómo se llama) a sus pupilos:

"El mar se hace intenso, incomparablemente bello en los parajes desiertos, en los lugares recogidos, en los rincones deshabitados y remotos."

Si vuelvo a coincidir con la señorita de negro le preguntaré si yo también podría ser dictador. No sería mala cosa. Sí, voy a ser dictador. Voy a seleccionar cien textos breves para este fin.

No problem

Hoy me he pasado todo el día en el parque viendo los patos y tarareando "No problem", la versión de Art Blakey. Inevitable ha sido recordar su actuación en El Principal, el 10 de noviembre de 1989. Busco recortes de prensa de aquellos días y encuentro una entrada de coleccionista. MIL PESETAS.

http://www.todocoleccion.net/art-blakey-the-jazz-messengers-entrada-teatro-principal-zaragoza-noviembre-1989~x31504572

http://blogs.heraldo.es/lavozdemiamo/files/2011/11/HAP003MUE_19891103CO1.Pat-Metheny-Palacio-Deportes-89.pdf

https://www.youtube.com/watch?v=scZxGiy_t_k&feature=player_embedded#at=38

Morirse

Ha venido a casa un pintor muy simpático. Es pelirrojo y luce un bigote, como una brocha canaria, que no permite ver el estado de su dentadura. Me gusta mucho la radio portátil que lleva y que forma parte de sus herramientas. Nada menos que un Standard Boy Transistor 200, un modelo de Grundig que se trajo su padre de Alemania, allá por los sesenta. Como este fin de semana no ha venido su dueño, he aprovechado para verla con detenimiento. Tiene más gotas de pintura que un Pollock y está perfectamente mimetizada con la escalera, de la que pende. La he puesto en marcha. En Radio 3 dedicaban el programa La madeja a Wilko Johnson. Tiene cáncer. No le salva ni Doctor Feelgood, pero está animoso y con las ideas muy claras. Sabe que va a morirse y no se quiere perder ni un rayo de sol.

http://media7.rtve.es/resources/TE_SLAMADE/mp3/0/6/1375633381560.mp3

Bonjour, Biqui, bonjour!

Erik Satie conoció a Suzanne Valadon, "la terrible Marie", en el Auberge du Clou, donde él tocaba el piano. Tuvieron una relación de seis meses. Después ella dejó a Satie sin "nada excepto una helada soledad que llena el cerebro de vacío y el corazón de tristeza". Sí mantuvieron una buena amistad.
Erik Satie compuso "Bonjour, Biqui, bonjour!" como regalo de Pascua para Suzanne Valadon pero no se la entregó nunca. La partitura apareció en la casa de Satie después de su muerte.
Suzanne Valadon fue una excelente modelo para importantes pintores y ella también nos legó una obra muy interesante. Con dos fragmentos de ella he confeccionado este modesto retrato suyo. No muestra su belleza, ¡excepcional! pero creo que sí algo de su misterio.

http://www.youtube.com/watch?v=ywkZPTv_CO8