Chao

Suerte de un viajante 36

Fin.

Colectivo rasga y pega.

Otra cruz

Suerte de un viajante 35

Esta penúltima entrada de Suerte de un viajante no se titula Vía crucis ni Pasaba por aquí, que podría ser. Se titula Otra cruz porque, una vez más, este signo ha sido recurrente en este periplo por Mirindalandia. El graffiti, concretamente el stencil o plantilla del código de barras que le acompaña, además de repetir "manos", es una alusión al "cautivo" de la canción que encontramos un atardecer diez pisos más abajo.

Otra mano

Suerte de un viajante 34

La que empuja, esta y otra que vendrá para decirnos adiós. En este viaje tampoco se han buscado las coincidencias. Todas han entrado por propio gusto en la maleta del viajante. 

Hoy el café, ¿el último café en Mirindalandia?, lo he tomado con Isabel Muñoz. La foto de la cruz está tomada sobre una fotografía suya. 

Afonía

Suerte de un viajante 32

Hoy, como bien saben ustedes, toca dictado pero, como pueden comprobar, no tengo a penas voz, así que, ¡por favor, López, venga aquí! Suba al estrado y lea en voz alta y clara este texto de André Gide que pertenece a su libro Viaje al Congo. 

The avengers

Suerte de un viajante 31

Bajo el volcán, La huella, The avengers, esto parece una cartelera de cine. Pero solo es la película que pasa ante los ojos del viajante.

¡Y todavía nos falta El tercer hombre!

Collage del Colectivo rasga y pega.

Oros del atardecer

Suerte del viajante 27

El sol va dorando la estepa/ con oros del atardecer/por los caminos polvorientos/un cautivo avanzar se ve./Din-don, din-don,/suenan las cadenas,/ din-don, din-don,/al son de sus penas…/
din-don, din-don,/¿Cuándo volverá?/No volverá nunca/no volverá ya a su hogar./Triste el caminar al destierro/sin esperanza de volver./¡Que tristes son esos caminos!/por donde se pasa una vez. EL CAUTIVO, CANCIÓN POPULAR RUSA

A estas alturas, parece una alucinación oír una canción así. Pero eso están cantando los chicos acampados en la playa. Tengo que buscar en Spotify, a ver si está.

Cáncer

Suerte de un viajante 24

Sentado en el espigón, el viajante hace cuentas.

Capricornio

Suerte de un viajante 22

El viajante va de un sitio para otro impulsado por las coincidencias. Él no fija el rumbo. El mapa que le orienta lo dibujan las estrellas. Como su vista está cansada, tiene que subir a lo más alto para ver su constelación. Como una cabra. Como el Capricornio que identifica los libros de la Colección Austral. Lo diseñó Attilio Rossi. En un principio, el diseñador italiano, pensó en un oso polar, pero de estos no hay en el hemisferio austral, como bien indicó Jorge Luis Borges cuando le mostraron los primeros bocetos. Así pues, el oso se transformó en el Capricornio que desde 1937 acompaña las portadas de la primera colección de libros de bolsillo en español.

Ditado 039

 

Andrés Hurtado, el protagonista de “El árbol de la ciencia”, no encuentra faceta alguna en el orbe donde su actividad pueda insertarse. Vive como un hongo, atenido a sí mismo, sin adherencia al medio, sin cambio de sustancias con el dintorno. En nada encuentra solicitación bastante. Creemos un momento  que la investigación científica va a absorber, por fin, su íntimo potencial. Mas al punto notamos que si Andrés Hurtado busca el árbol de la ciencia es, no más, para tumbarse un rato a la sombra. Nihil, nihil; el mundo en derredor es un ámbito absolutamente vacío. Y en vista de ello, Andrés Hurtado se suicida mediante aconitina cristalizada de Duquesnel.

El texto de este dictado pertenece al capítulo Ideas sobre Pío Baroja del libro El Espectador I de José Ortega y Gasset y está editado por Espasa Calpe en la Colección Austral.

Vieja edición con el diseño de Attilio Rossi, ¡insuperable!