Decidimos pasarnos la noche soplando vidrio, una de nuestras actividades preferidas para la madrugada. Mi objetivo era alojar una pequeña cantidad de dióxido de carbono puro en una treintena de tubos de ensayo. Era algo que iba a necesitar como referencia cuando pusiese en marcha el espectómetro de masas: cada tubo me proporcionaba un valor conocido que me servía para compararlo con los de mis desconocidas muestras. Elaborar estas referencias era algo tedioso que absorbía bastante tiempo y que además debía repetirse cada diez días aproximadamente; como la inmensa mayoría del trabajo de laboratorio de carácter secundario, no revestía interés alguno, pero al mismo tiempo era fundamental hacerlo con exactitud y sin cometer ningún error.
El texto de este dictado pertenece al libro La memoria secreta de las hojas de Hope Jahren y está editado por Paidós.
Fotografía de la escultura Haz de luz de Prado R. Vielsa. Ahora expuesta en la galería A del Arte.
