Dictado 068

—Tengo la boca llena de tierra.
—Sí, padre.
—No digas: “Sí, padre”. Repite conmigo lo que yo vaya diciendo.
—¿Qué va usted a decirme? ¿Me va a confesar otra vez? ¿Por qué otra vez?
—Ésta no será una confesión, Susana. Sólo vine a platicar contigo. A prepararte para la muerte.
—¿Ya me voy a morir?
—Sí, hija.
—¿Por qué entonces no me deja en paz? Tengo ganas de descansar. Le han de haber encargado que viniera a quitarme el sueño. Que se estuviera aquí conmigo hasta que se me fuera el sueño. ¿Qué haré después para encontrarlo? Nada, padre. ¿Por qué mejor no se va y me deja tranquila?
—Te dejaré en paz, Susana. Conforme vayas repitiendo las palabras que yo diga, te irás quedando dormida. Sentirás como si tú misma te arrullaras. Y ya que te duermas nadie te despertará… Nunca volverás a despertar.

Este fragmento pertenece al libro Pedro Páramo, de Juan Rulfo. Edición de Planeta-Austral. 

Cimetière du Sendé - 20