Dictado 103

Hace más de 100 años, el arquitecto Adolf Loos afirmó que la belleza más propia del ser humano se deriva de la destrucción. Civilizar es degradar la naturaleza a través de la agricultura y el urbanismo, profanar los territorios vírgenes, entregarse en fin al proyecto de la artificialización universal. Nuestros tiempos, los del Antropoceno, lo constatan. Todo tiende a ser obra del ser humano y, por tanto, too es susceptible de estetizarse: desde los ríos contaminados con atractivos colores de azufre hasta las insuperables auroras producidas por la contaminación… Así que si a usted, sentado en el cómodo sillón de su casa, le parece bello Chernóbil, no se avergüence: su placer es muy humano, muy antiguo, muy moderno.

Fragmento de un artículo sobre Arquitectura, publicado en el suplemento de El Mundo, La esfera de papel y firmado por Eduardo Prieto.

Chernóbil Fundació Botín

Cryp. De la serie: Páginas encontradas.