A la satisfacción de ver una gran exposición, la de Max Bill, en la Fundación Juan March, se ha sumado la alegría de descubrir a Binia Bill. Nada más traspasar las puertas de la Fundación, en la pared frontal del hall hay una enorme ampliación fotográfica de Max Bill que tiene la peculiaridad de mostrarle de perfil, casi de espaldas, pero totalmente reconocible, porque esa foto, tan atrevida para lo que es la ortodoxia, contiene lo esencial del retratado y no solo de su fisionomía, también de su filosofía. Un gran acierto de los responsables de esta retrospectiva que han conseguido una imagen inédita y excelente del gran maestro.