Ayer hablábamos de la importancia de la escritura en la comunicación humana. La letra sobre el papel, la tablilla de cera, la piedra o la pantalla, asegura su permanencia más allá de la frágil memoria. Recomendábanos no perder la costumbre de escribir una carta o un correo electrónico. Hoy nuestro dictado roza el tema. Es un fragmento del cuento " de Radicales libre" la escritora canadiense Alice Munro, a quien le acaban de conceder el Premio Nobel de Literatura.
"Tenía las medicinas que le habían recetado y suficientes sellos para las cartas de agradecimiento.
Sus mejores amigos probablemente sospechaban la verdad: que no se molestaba en comer mucho y que si llegaba alguna carta de pésame la tiraba a la basura. Ni siquiera había escrito a personas que vivían lejos, para evitar dichas cartas."

